domingo 8 de noviembre de 2009

Mal trato


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Algunas de ellas terminaban detrás de las cortinas de la cocina, en el agua del florero de algún muerto jardín, debajo de las botas de lluvia o, lo más probable, lavándose en algún charco de lluvia en la vereda de los cuerpos. Con el paso del tiempo nuestra violencia consistía en la cantidad de miradas que se perdían, que nos dejábamos de dar.

4 comentarios:

Arha dijo...

me quedé visitando en gris
ese paisaje intuído que revela

(en la vereda de los cuerpos)

sugerente y bello... y gris

Augusto dijo...

Me empieza a caer mal la gente que atina a hacer arte del arte de los demas.
En fin.

Muy Cortaziano, me encantó, deja un mensaje muy crudo y necesario, de lo mejor que he leido tuyo! simple, preciso, y profundo.
te mando un beso!

fgiucich dijo...

Esas flores que se van marchitando como los años de la vida. Abrazos.

two- dijo...

muy bueno!

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